Typee
Typee Luego nos hicieron miles de preguntas más, de las cuales sólo pudimos entender que tenían algo que ver con los recientes movimientos de las tropas francesas, contra las cuales parecían albergar el odio más temible. Estaban tan deseosos de obtener información en este sentido que aún al vernos incapaces de contestarlas, siguieron abrumándonos a preguntas. A veces acertábamos alguna idea aislada del significado de la interrogante y tratamos por todos los medios posibles de comunicarles lo que deseaban conocer. Entonces su alegría y agradecimiento eran desbordantes y redoblaban sus esfuerzos por comprendemos. Pero todo era en vano; al final nos miraron desesperados, como si fuésemos poseedores de una valiosísima información; aunque no sabían cómo llegar a ella.
Después de un rato, el grupo que nos rodeaba se dispersó gradualmente y hacia la medianoche nos dejaron (conjeturamos) con quienes parecían ser los ocupantes permanentes de aquella choza. Estos individuos nos ofrecieron esteras limpias para dormir, nos cubrieron con varios lienzos de tapa y luego de apagar las luces que ardían, se recostaron a nuestro lado. Después de una corta e insulsa conversación, nos dormimos.