Typee
Typee Cerca había otro edificio impresionante, construido igualmente sobre un pai-paí, y como mínimo de doscientos pies de largo, aunque no más de veinte de ancho. El frontispicio de esta estructura era totalmente abierto y de un lado a otro corría una estrecha veranda, enrejada al borde del pai-pai con una verja de cañas. Su interior presentaba la apariencia de un inmenso salón, con el piso cubierto con distintas capas de esteras, dispuestas entre troncos paralelos de cocoteros seleccionados por ser los más rectos del valle.
Hacia este edificio, bautizado en la lengua nativa con el nombre de "Tai", nos conducía ahora Mehevi. Hasta aquí nos había acompañado un destacamento de nativos de ambos sexos, pero tan pronto como nos acercamos las mujeres se apartaron gradualmente del grupo y paradas a ambos lados, nos abrieron paso. Las despiadadas prohibiciones incluían también este edificio y se aplicaba la misma pena espantosa que garantizaba que el terreno Hula-Hula se mantuviera libre de la contaminación imaginaria de la presencia femenina.
Al entrar en la casa me sorprendió ver seis mosquetes recostados en fila contra una pared de bambú, de cuyos cañones pendían pequeñas bolsas de lona parcialmente llenas de pólvora. Dispuestos alrededor de los mosquetes, como los sables que adornan los mamparos que dividen los camarotes de los barcos de guerra, había una gran variedad de bastas lanzas y remos, jabalinas y garrotes.