Typee
Typee Influido por estas ideas, sentí un fuerte deseo de aprovecharla protección del extraño y regresar con él a Nukujiva. Pero tan pronto como se lo insinué, dijo sin inmutarse que era totalmente imposible, asegurándome que los taipis nunca me dejarían abandonar el valle. Aun cuando lo que dijo confirmó sencillamente la impresión que tenía antes, aumentó mi ansiedad de huir de un cautiverio que, independientemente de lo aceptable o incluso agradable en algunos aspectos, implicaba una suerte marcada por las más temibles contingencias.
No podía concebir que Toby hubiera sido tratado tan bien como yo y que toda la amabilidad de los nativos hubiera terminado con su misteriosa desaparición. ¿No me esperaba la misma suerte, demasiado triste para pensar en ella? Instado por estas reflexiones, insistí en mi petición a Mamu; pero él sólo ripostó con mayor vehemencia la imposibilidad de mi huida y repitió su aseveración anterior de que los taipis no me dejarían partir.
Cuando intenté preguntarle los motivos que les impulsaban a mantenerme prisionero, Mamu asumió de nuevo el tono misterioso que me había atormentado cuando le inquirí sobre la suerte de mi compañero.