Typee
Typee En la belleza de sus formas superaban todo lo que había visto antes. Ni una sola deformidad natural se observaba entre los salvajes. A veces veía entre los hombres algunas cicatrices de las heridas recibidas en combate; y en muy raras ocasiones la pérdida de un dedo, un ojo o un brazo por la misma causa. Con estas excepciones, todos los individuos parecían libres de estos defectos que a veces estropean el efecto de una figura de otra manera perfecta. Pero su perfección física no consistía meramente en estar exentos de estos males; casi todos los individuos podrían tomarse por modelos de escultor.
Cuando recuerdo que estos isleños no resaltan su belleza con vestidos, sino que aparecían en toda su sencilla desnudez, no puedo evitar compararlos con las finas damas y caballeros que pasean sus figuras nada excepcionales por nuestras frecuentadas alamedas. Desprovistos de los hábiles artificios del modisto y presentados en la ropa del Edén, ¡qué triste conjunto de pajes con hombreras, patas largas y cuellos de jirafa, parecían los hombres civilizados! Sus rellenos trajes cortados a la medida no les beneficiarían en nada y el efecto sería realmente deplorable.