Typee
Typee El lector podrá suponer que los taipis no están exentos de la culpa de canibalismo; y entonces quizá me acuse de admirar a un pueblo al cual se le achaca crimen tan odiado. Pero esta única barbarie de su carácter no es ni la mitad de horrible que como se describe. Según la fantasÃa popular, los tripulantes de barcos naufragados en costas bárbaras, son devorados vivos cual delicioso bocados por los salvajes habitantes; y los desgraciados viajeros son atraÃdos hacia sonrientes y traicioneras bahÃas, son golpeados en la cabeza con mazas de guerra y son servidos sin más condimento. En realidad, estos recuentos son tan horribles e improbables que mucha gente sensible y bien informada no cree en la existencia de canÃbales y colocan los libros de viajes que se proponen describirlos en el mismo librero junto a Barba Azul o Jack, el matador de gigantes. Mientras que otros, siguiendo las más extravagantes fantasÃas, creen firmemente que existe gente en el mundo con gusto tan depravado para preferir infinitamente un solo bocado de came humana a un buen asado de vaca y un pudÃn de ciruelas. Pero aquÃ, la Verdad, que ama ser puesta en su justo centro, se encuentra de nuevo en uno de los dos extremos, pues el canibalismo se practica de forma algo moderada entre varias de las tribus salvajes del PacÃfico, pero sólo en los cuerpos de sus vÃctimas enemigas; y a pesar de lo terrible y espantosa que es esta costumbre, e inconmensurablemente despreciada y condenada, sigo afirmando que los que incurren en ella son en otros aspectos personas humanas y virtuosas.