Typee
Typee En la cima de un cocotero, las numerosas ramas que radian en todas direcciones de un centro común, forman una especie de cesto verde y ondulante, entre cuyas hojas se pueden apreciar los cocos agrupados y, en los más pequeños, desde la tierra parecen un racimo de uvas. Recuerdo un muchacho aventurero, Tu-Tu era su nombre, que se había construido una casita de juegos en las pintorescas ramas de un cocotero aledaño a la casa de Marheyo. Acostumbraba pasar horas allí, encaramado en las ramas y gritando de satisfacción cada vez que el viento soplaba del lado de las montañas balanceando la flexible y alta columna sobre la que estaba. Siempre que yo escuchaba la voz musical de Tu-Tu sonando extraña por la altura y lo veía mirándome desde su escondite de hojas, me acordaba de los versos de Dibdin: Hay un dulce querubín sentado en lo alto, cuidando la vida del pobre Jack.