Typee
Typee Rechacé su ofrecimiento, pero accedí a retirarme desplazándome lentamente por el pórtico y preguntándome la causa de este extraño proceder. Unos pocos minutos me convencieron de que los salvajes iban a celebrar algún rito odioso relacionado con sus costumbres peculiares y para lo cual estaban decididos a prescindir de mi presencia. Bajé del pa¡-pa¡ y, asistido por Kori-Kori, quien en esta oportunidad no mostró su usual conmiseración por mi incapacidad, sino que pareció ansioso para sacarme de allí, me alejé caminando del lugar. Al pasar por la bulliciosa muchedumbre, que para entonces rodeaba completamente el Tai, miré con temible curiosidad los tres paquetes, que depositaban ahora sobre la tierra; pero aunque no tenía duda de su contenido, sus gruesas coberturas no me dejaban detectar realmente la forma de un cuerpo humano.
A la mañana siguiente, poco después del amanecer, los mismos estruendos que me despertaron en el segundo día de la "Fiesta de las calabazas", me aseguraron que los salvajes estaban a punto de festejar, como ya estaba convencido, otra horrible celebración.
Todos los moradores de la casa, excepto Marheyo, su hijo y Tinor, luego de ponerse sus vestidos de gala, partieron en dirección de los Bosques Prohibidos.