Typee
Typee Era un aviso de alarma —pues sólo se escuchaban los gritos de ¡Japar, japar!"—; los guerreros levantaron sus lanzas y las agitaron en el aire; las mujeres y los niños se gritaban unos a otros y recogÃan piedras del lecho del rÃo. En uno o dos segundos Mau-Mau y dos o tres jefes más salieron corriendo de la espesura y el estrépito se multiplicó por diez.
Ahora, pensó Toby, a guerrear; y como no estaba armado, le pidió a uno de los jóvenes que vivÃa con Marheyo que le prestara su lanza. Pero se la negó; el joven le dijo en tono burlón que el arma era buena para él (por ser un taipi), pero que un hombre blanco lucharÃa mejor con los puños.
El alegre humor del joven pareció contagiar a los demás, pues a pesar de sus gritos y gestos bélicos, todos saltaron y rieron como si fuera una de las cosas más graciosas del mundo esperar el vuelo de una o dos andanadas de jabalinas japares que saldrÃan de la espesura en que aquellos estaban emboscados.