Typee
Typee Hubo un momento de pausa, luego los taipis, con salvajes chillidos, se lanzaron al ataque lanza en mano; Toby no se quedarÃa atrás. Casi a punto de que las piedras le rompieran el cráneo y estimulado por un viejo rencor que les guardaba a los japares, estuvo entre los primeros en lanzarse contra ellos. Al abrirse paso entre los arbustos tratando —como lo hizo— de arrebatarle una lanza a algún jefe joven, de pronto cesaron los gritos de guerra y el bosque adoptó el silencio de la muerte. A continuación, el grupo que los habÃa abandonado tan misteriosamente salió corriendo de detrás de cada árbol y arbusto uniéndose al resto con largas y alegres carcajadas.
Todo habÃa sido un simulacro y Toby, jadeante de agitación, estaba colérico por haber sido objeto de la broma.