Infiltrada
Infiltrada La mañana habÃa llegado, pero la claridad del dÃa no disipaba la sombra que perseguÃa a Bárbara y Malcom. Refugiados en un motel destartalado a las afueras de la ciudad, repasaban los documentos que Bárbara habÃa rescatado. Las pruebas eran claras: nombres, fechas, registros. El Proyecto Veritas era mucho más grande de lo que imaginaban, con ramificaciones que alcanzaban a figuras poderosas fuera de la facultad. Malcom cerró el último archivo con un golpe seco. —Esto no es solo un caso, Bárbara. Es una red. Si publicamos esto, pondremos en jaque a personas que no se detendrán hasta silenciarnos. —Entonces tendremos que actuar antes de que ellos lo hagan —respondió Bárbara, su voz firme, pero sus ojos reflejaban cansancio. SabÃan que la clave para exponer la verdad era entregarla a alguien capaz de protegerla. Conectaron con un contacto de Malcom en el FBI, quien aceptó reunirse en una ubicación segura esa noche. Pero Bárbara sentÃa que estaban siendo observados; la paranoia ya no era solo un estado mental, era un hecho. —Si esto falla, no habrá otra oportunidad —dijo Malcom mientras guardaba las carpetas en un maletÃn. —No fallará —aseguró Bárbara, aunque en su interior sabÃa que no podÃan predecir lo que les esperaba.
