10.000 millas para encontrarte (Bali 2)
10.000 millas para encontrarte (Bali 2) Bajo la presión, el abogado confesó. Devon había usado su influencia para encubrir la tragedia, comprando a testigos y eliminando evidencia. Incluso había planeado reclamar la herencia de Nikki como suya, convencido de que ella nunca regresaría.
Cuando salieron de la oficina, Nikki sintió una mezcla de triunfo y terror. Habían logrado lo imposible, pero sabían que Devon no se quedaría de brazos cruzados.
Esa noche, mientras empaquetaban los documentos para enviarlos a las autoridades, una sombra pasó frente a la ventana del apartamento. Alex se levantó de inmediato, agarrando un cuchillo de la cocina.
—¿Qué pasa? —susurró Nikki. —No estamos solos.
El corazón de Nikki se aceleró cuando escucharon un golpe en la puerta. Estaban tan cerca de la verdad, pero ahora debían enfrentarse al peligro real que venía con ella.
La puerta se sacudió con un golpe seco, como un trueno que sacudía el apartamento. Alex se movió rápido, colocándose entre Nikki y la entrada, su mirada afilada como una hoja. Nikki sintió cómo la adrenalina corría por sus venas mientras el siguiente golpe resonaba.
