10.000 millas para encontrarte (Bali 2)
10.000 millas para encontrarte (Bali 2) El océano rugía al otro lado de la línea, como si presagiara el caos que estaba por venir. Nikki cerró los ojos, sintiendo que la vida que conocía se desmoronaba como un castillo de arena ante la marea.
Finalmente respondió: —Dime dónde encontrarte.
El silencio al otro lado fue breve, pero cargado de significado. Alex le dio un nombre y una dirección: Londres.
La llamada terminó, pero Nikki sabía que su verdadero viaje apenas comenzaba. Se quedó mirando las olas, sabiendo que cada paso la llevaría más lejos de la mujer que había sido y más cerca de una verdad que podría destruirla.
Londres la recibió con un frío que mordía hasta los huesos. Nikki bajó del avión con una sensación de irrealidad, como si hubiera dejado una vida atrás y aún no estuviera lista para entrar en la siguiente. La ciudad era un contraste brutal con Bali: gris, bulliciosa, cargada de historias que parecían ocultarse tras cada esquina.
Alex la esperaba en la terminal, su figura destacando entre la multitud. Vestía un abrigo oscuro y tenía una expresión que oscilaba entre el alivio y la preocupación.
