30 sunsets para enamorarte (Bali 1)
30 sunsets para enamorarte (Bali 1) La chispa de esa breve interacción quedó flotando en su mente. Al día siguiente, Nate arrastró a Alex a un mercado local. Mientras su amigo regateaba enérgicamente con un vendedor, Alex sintió de nuevo esa presencia. Nikki estaba a unos metros, negociando algo con la misma destreza que su lengua afilada prometía.
No pudo evitar acercarse. —¿Sigues jugando a ser el espíritu libre?
Nikki sonrió. —Y tú sigues jugando a ser el hombre roto.
Entre palabras llenas de sarcasmo y miradas calculadas, la conexión se hizo palpable. Alex, a pesar de su cinismo, sintió que algo se movía dentro de él, como una puerta que llevaba demasiado tiempo cerrada. Nikki no era solo un encuentro casual; era una señal de que el viento estaba cambiando, y con él, su destino.
El sol abrasaba sobre la playa mientras Alex observaba cómo las olas rompían en un ritmo hipnótico. Cada día en Bali parecía una batalla contra sus propios demonios, y Nikki, de alguna manera, había encontrado una manera de desafiarlos.
—¿Siempre miras el mar como si fuera tu enemigo? —preguntó Nikki, apareciendo a su lado con esa mirada que mezclaba curiosidad y desafío.
