Culpa nuestra (Culpables 3)
Culpa nuestra (Culpables 3) Por primera vez en meses, Noah sintió que podía respirar. Quizás no era suficiente para sanar todo, pero tal vez era un comienzo. El horizonte, por primera vez, no parecía tan lejano.
El día después de la boda amaneció con un cielo nublado, como si el universo compartiera la incertidumbre que Noah sentía en el fondo de su pecho. Jenna y Lion habían partido temprano hacia su luna de miel, dejando la casa vacía excepto por los rezagados. Noah, incapaz de dormir, caminó descalza por el jardín, el césped húmedo bajo sus pies, mientras trataba de ordenar sus pensamientos.
Nick apareció a lo lejos, con las manos en los bolsillos y una mirada que oscilaba entre la determinación y el cansancio. No llevaba intención de ser casual; había ido allí para buscar respuestas, y Noah lo supo tan pronto como sus ojos se encontraron.
—Noah, necesitamos hablar de verdad esta vez —dijo él, deteniéndose a unos pasos de distancia.
Ella asintió lentamente, su mirada fija en el suelo. —Lo sé.
Caminaron juntos hacia un rincón apartado del jardín, donde los árboles altos formaban una especie de capilla natural. Allí, entre el silencio del mundo y el ruido de sus corazones, finalmente se enfrentaron.
