Culpa tuya (Culpables 2)
Culpa tuya (Culpables 2) Noah ajustó el moño en lo alto de su cabeza y se deslizó en el vestido blanco que su madre había elegido para celebrar sus dieciocho años. Una fiesta de lujo, como si los globos dorados y los camareros impecables pudieran enmascarar los silencios entre ella y su madre. Nick no estaría presente. Llevaban semanas sin verse, atrapado en un futuro que Noah temía no incluirla. La distancia no era solo física; las dudas acechaban como lobos en la noche.
—¿Aún no estás lista? —Jenna, su mejor amiga, irrumpió en la habitación con una botella de champán y esa sonrisa que parecía poder romper cualquier tristeza.
Juntas brindaron, aunque la risa de Noah se sentía forzada, como si con cada sorbo intentara ahogar los recuerdos que seguían aflorando: el miedo a la oscuridad, el sonido de ese disparo, la sensación de la sangre fría de su padre en sus manos.
La fiesta comenzó. Los amigos y vecinos llenaron el jardín transformado en una carpa extravagante. Noah fingía sonrisas, saludaba, pero sus ojos buscaban desesperadamente a Nick, sabiendo que no estaría allí. Y entonces, lo imposible sucedió.
—¿Te parece buena idea beber más? —La voz cortante y familiar la sobresaltó.
