Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante »También tenemos aquí nuestro jardín» -(me dijo, asomándome a un estrecho patio, donde campeaban hasta unos ocho tiestos, y cuya elevada altura, cruzada en todas direcciones de cuerdas llenas de ropas puestas a secar, le daban cierta semejanza al interior de un buque empavesado). Luego me llevó al comedor; verdad es que entonces estaba haciendo de sala de baño; después me mostró su estudio, cuyas vistas agradables sobre un tejadillo le hacían muy a propósito para el caso. -¿Y el tocador de tu esposa? le dije yo. -Ya le hemos dejado adelante, en aquella pieza donde tengo mi biblioteca. -¿También ésa? -También ésa. -En efecto; luego pasamos por la biblioteca, y vi sobre una mesa dos legajos de Diarios de Avisos, una Guía de forasteros, un calendario, un tomo cuarto del Quijote, y una novela sentimental, que el maestro de baile había prestado a la señorita. -Por último, vimos la cocina, que era ancha como cañón de chimenea y tan clara como las Soledades de Góngora; no tengo necesidad de advertir que se hallaba adicionada con el estrecho recinto que más lejos de ella debía colocarse, porque ya se sabe que ésta es circunstancia indispensable en las cocinas de Madrid. Desde allí se pasaba a una despensa, lo suficientemente húmeda para prestar cierto saborete a todos los bastimentos en ella apiñados; y, por último, se bajaba a los sótanos y bodegas, cuya extensión era tal, que había que mirarlos desde la escalera siempre que estaban surtidos de un carro de carbón o de dos arrobas de vino.