Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Las Costumbres de Madrid, El Día 30 del mes, Las Tiendas, Riqueza y miseria, La Políticomanía, Las Tres tertulias, Las Niñas del día, Las Casas de baños. »Si se quiere sorprender esa lucha entre las viejas costumbres nacionales y el espíritu innovador, sorpréndesela en los artículos titulados: «1802 y 1832», el ingeniosísimo de El Aguinaldo, El Extranjero en su patria, El Sombrerito y la Mantilla, La Vuelta de París. »Si se buscan luego artículos donde el enredo cómico puede competir con la trama de las más ingeniosas comedias de nuestro teatro antiguo, léanse los lindísimos y más lindamente escritos, titulados: El Retrato, El Amante corto de vista, Tomar aires en un lugar, El Barbero de Madrid, Pretender por alto, Los Paletos en Madrid, El Patio de Correos, etc. »¿Quiérense, en fin, graves y filosóficos? recórranse La Casa de Cervantes y El Camposanto. »El señor Mesonero ha estudiado y ha llegado a saber completamente su país; imitador felicísimo de Jouy, hasta en su mesura, si menos erudito, más pensador y menos superficial, ha llevado a cabo, y continúa una obra de difícil ejecución. »Un mérito más tiene, que no queremos pasar en silencio: es uno de nuestros pocos prosistas modernos; culto, decoroso, elegante, florido a veces, y casi siempre fluido en su estilo; castizo y puro en su lenguaje, y muy a menudo picante y jovial. En general tiene cierta tinta pálida, hija acaso de la sobra de meditación, o del temor de ofender, que hace su elogio; pero que priva a sus cuadros a veces de una animación también necesaria. Ésta es la única tacha que podemos encontrarle; retrata más que pinta, defecto en verdad muy disculpable cuando se trata de retratar. »Y no sólo ha hecho el señor Mesonero un servicio a la literatura; ha hecho también algunos a su país. Muchas de las ideas por él emitidas han encontrado en la opinión pública tal apoyo y tal fuerza de asentimiento, que se han visto realizadas. En este caso se halla el monumento y la leyenda dedicados a Cervantes no hace mucho en esta capital, y de que el autor del Ingenioso Hidalgo es evidentemente deudor al autor del Manual y del Panorama. »Escritores nosotros también de costumbres, ramo de literatura en que comenzamos a publicar nuestros humildes ensayos casi al mismo tiempo que El Curioso Parlante, si no pretendemos haber alcanzado igual grado de perfección, tenemos sí la persuasión de poder mejor que otros apreciar las dificultades del género, y nos reconocemos con suficiente amor a la justicia para hacer en sus aras el sacrificio de nuestras propias pretensiones. Los laureles ajenos pueden estimularnos, no inspirarnos un sentimiento innoble, capaz de oscurecer a nuestros ojos el mérito de los que recorren nuestra misma carrera. -¿Cómo pudiera ser de otra suerte? -El amor al bien, y el deseo de contribuir en lo poco que podemos a la mayor ilustración de nuestro país, nos mueve más a escribir que la sed de una gloria que tan difícil sabemos es de conseguir. En este supuesto, no vemos nunca en una obra feliz la gloria que su autor puede adquirir; nos consideramos con él resortes de una misma máquina; el honor que sobre él recae refluye sobre la clase entera; ni son tantos en España los que presentan títulos a la consideración general, que puedan estorbarse. Hagamos justicia al talento, y démonos el parabién por haber tenido una ocasión más, entre las pocas que se nos presentan, de dar descanso a la prensa satírica, que por lo regular manejamos con más dolor nuestro que de aquellos mismos a quienes nos vemos en la triste precisión de lastimar».