Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Porque yo me levanto al romper el alba, y después de afilar los instrumentos, barrer la tienda y afeitar a algún otro aguador o panadero, salgo alegrando todo el barrio, y por costumbre inveterada corro al colegio a asistir en clase de oyente, o a ver mis antiguos camaradas. Súbome muy temprano, y al pasar por las plazas nunca falta alguna aventurilla galante que seguir, algún cesto que quitar de las manos de tal linda compradora, algunos cuartos que ofrecer a tal otra, o alguna tienda de vinos que visitar. Empieza después la operación de la rasura, y en las dos horas siguientes corro todos los extremos de Madrid, convirtiendo rostros de respetables en inocentes y de buen comer; entre tanto en casa de una Marquesa me sale al paso el señorito, que está haciendo su aprendizaje en el vicio, y me encarga traerle ungüentos y brebajes; en otra casa, el señor don Cenón, que ha sido atacado del reúma, me obliga a ponerle dos docenas de sanguijuelas; en otra don Críspulo, el elegante, quiere que le corte los callos; y en la de más allá una niña me explica los síntomas de una enfermedad parecida a la que yo no pude curar en la que estudiaba conmigo.