Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Pasmados nos dejó el buen maestro, y hablando de ello largo rato, hasta que vino a distraernos un gran puesto cubierto de cuadros que llamaba la atención de los inteligentes. Allí era el verlos considerar las pinturas largo rato y a todas luces, arquear las cejas, adivinar el autor (después de haber leído la firma que estaba al pie), hablar de frescura y de matices, de claro-oscuro y encarnaciones, con toda la demás retahíla de voces científicas. El hombre que los vendía no estaba tan al corriente como ellos; así que para él era el mejor el que tenía mejor marco, con lo cual mis aficionados le fueron llevando los buenos por poco dinero, y dejándole una colección de brillantes mamarrachos.
Parado estaba yo delante de un retrato, muy parecido de cierta señora bien conocida por su belleza, y no pude menos de escandalizarme de que, viviendo todavía, y aun durante su buena época, se la hiciesen ya los honores de la feria. El mismo asombro causaba en todos los que la veían, hasta que habiéndolo verificado un joven que acertó a pasar, manifestó con tales veras su descontento, que no pudimos menos de sospechar que fuese uno de sus adoradores; y tornando un aire de reto, preguntó quién vendía aquel cuadro; contestósele que el pintor, como propiedad suya, por no habérsele pagado después de mandárselo hacer; a lo cual mi galán, algo abochornado, lo rescató sin reparar en el precio, y sólo exclamó: