Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Pero, dejando a un lado las chanzas, amigo mÃo, ¿parécele a V. que estamos aquà en ParÃs? ¿o piensa que en circunstancias semejantes nos pagamos por acá de libros y de monadas? No; si no, eche V. un pedazo en el puchero, y verá qué caldo sale. Nada de eso, no, señor; todas esas son ideas románticas que aquà no pegan, porque nosotros (a Dios gracias) estamos por el género clásico. Esas obras y artefactos son muy santos y muy buenos, sÃ, señor; pero no podrÃan sacar a un hombre del apuro del dÃa, y asà serÃan agradecedos los regalados como por los cerros de Úbeda. Y si no, véngase un par de horas por esas calles de Dios, y verá cómo todos piensan de ese modo; recorra V. esas confiterÃas, y observarálas preñadas de obeliscos y templetes (pruebas felices de nuestra arquitectura); verá en las diversas piezas de dulces y mazapanes la imitación de la naturaleza tan recomendada por los artistas; desengáñese V.; éstos y no otros cuadros, son los que necesitamos en nuestras galerÃas. ¡Estatuas!, ¡pinturas!, ¡producciones raras de los tres reinos!… ¡bravo! Asómese V. a ese balcón y veralas cruzar en todos sentidos, pero sólo del reino animal y algunas pocas del vegetal, para la colación de Noche-buena: en cuanto a piedras ¡fuego! cómaselas quien las quiera… Mire V., mire, V. todos esos mozos qué cargados van; pues todo lo que llevan es producto de nuestras fábricas; vea V.; chocolate… longanizas… confitura… turrón… ¡y luego dirán que no hay industria! Pero acabemos de una vez; venga V. conmigo, y observe lo que sea digno de observar. -Y no hubo más, sino que, agarrándole del brazo, di con él en medio de la Plaza Mayor.