Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Tal era el cuadro que presentaba la reducida tertulia de mi vecino; ni allí una dama se sentía vaporosa, ni un caballero se permitía secarse, ni para designar aquella reunión se la llamaba soirée, ni círculo, ni a la sala salón, ni nadie se avergonzaba de hablar español, ni de no conocer a París más que en el mapa, ni de dejar su sombrero a la entrada, ni de tomar la mantilla a la salida; todo era franqueza y alegría; y como la coquetería y la envidia no habían podido aun penetrar en aquel modesto recinto, los amantes se consideraban felices, y el espectáculo de sus sencillos amores divertía a los demás.
Una hora había ya que yo permanecía en aquella agradable escena, cuando acertó a entrar doña Dorotea Ventosa, viuda joven de cincuenta años (cumplidos en 1825), señora de gran tono y de numerosos adoradores, que suspiran por los bellos ojos de su bolsillo; señora cuyo crédito se extiende desde el salón del Prado hasta la misma puerta de la Vega, y señora, en fin, muy de mi conocimiento y cuya historia sabrá el lector algún día.