Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Figúrense, pues, allá en el interior de su mente, un gran salón, capaz de quinientas personas, ocupado por mil, que con sus anchos disfraces y exagerado movimiento habían menester el espacio correspondiente a mil quinientas; fórmense una temperatura a treinta y seis sobre cero, ocasionada por el inmenso número de luces y de concurrentes; añadan a esto para el sentido del olfato, la mucha confusión de buenas y malas exhalaciones naturales y artificiales; diviertan la vista con el deslumbrante reflejo de aderezos y bordados, gorras y turbantes, mantos y capacetes; amenicen el tímpano con el temple continuo de las voces disfrazadas y con los rotundos compases de una galope infernal ejecutada por dos docenas de músicos, y obligada de pandereta y látigo; encomienden al tacto la violenta ondulación que, por un principio físico, obliga a la mitad de la concurrencia a marchar impelida por la otra mitad, y satisfagan, por último, el gusto con una perdiz petrificada y solicitada en pie por espacio de tres horas en la sala de descanso. Con todos estos antecedentes podrán formarse una idea en miniatura de los goces que un baile semejante proporciona a los sentidos. ¡Felices los que pillando una silla podrían entregar a ella sus fatigados miembros! Mas ¿cómo lograrla? Las desdichadas mamás y las parejas dichosas las habían tomado por asalto al principio de la noche, para no desocuparlas hasta el amanecer.