Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante A la mañana siguiente fue preciso condescender con el deseo de los huéspedes de dar una vuelta por calles y paseos, con lo cual empezaron éstos muy de mañana a destapar cofres y maletas y sacar de ellos los trajes de día del Corpus para presentarse en Madrid con el decoro conveniente. Pero el elegantísimo Carlitos, a quien toda la noche había traído desvelado la consideración de lo mucho que iba a padecer su vanidad, no perdía de vista aquella operación: asustado con los tales preparativos, corrió al cuarto de su hermanita, y arrojándose en una silla: -¡Ay, Luisita mía -exclamaba-, tristes de nosotros, acompañando a los lugareños! ¡Si vieras qué vestidos, qué telas, qué peinados! Sin duda que vamos a ser la burla de todo el Prado. ¿Qué dirán tus amiguitas las de Yerba-vana, que tan sublime concepto tienen formado de mi elegancia, viéndome hacer el amor a una paleta con el talle bajo el brazo, mantilla hueca y recogida a la garganta, bucles cortitos y peineta de a tercia, zapatos de tabinete y guantes de color de rosa? Y tú, por tu parte, ¿cómo, has de sufrir la risa del alférez de la Guardia, mirándote acompañar por un frac del año 12, sombrero ancho de copa, pantalón de punto ajustado, y botas de campana a la tombé?
- Sin duda, Carlitos -exclamaba Luisita sollozando-, sin duda que haremos con ellos un buen contraste, tú con tu levita de fantasía, y yo con mi cachemir ternó.