Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Esta sátira del abandono y desaseo en que, por un inconcebible aunque arraigado descuido, yacía la capital del reino en la época a que se refiere, parece ahora demasiado blanda después de comparar aquel estado con el que ofrece actualmente, y que responde a la cultura de la población y al celo y diligencia de la autoridad municipal. Seguramente que el más apasionado del antiguo régimen y de los Ayuntamientos perpetuos, de los Corregidores golillas, de los protectores, de las tasas, abastos, gremios, ordenanzas y cédulas del Consejo no podrá negar que con todo este aparato y balumba de leyes y autoridades la municipalidad perpetua, sea por las causas que fuesen, hizo poco, muy poco de lo que reclamaban las necesidades de la población; y que sus calles y caserío, su pavimento, su alumbrado, sus paseos, sus mercados, cárceles, hospicios, teatros y cementerios ofrecían el aspecto más repugnante; aspecto que no recuerdan hoy y que no concebirían ya posible los mismos que entonces lo toleraban y defendían. -Algo, sin embargo, empezó a mejorar en los años últimos del reinado anterior, merced a las mayores exigencias de la época, a los esfuerzos de los particulares y al impulso que no podían menos de seguir el mismo Gobierno y autoridad. Don Domingo María de Barrafón, corregidor en aquella época, abrió y plantó nuevos paseos exteriores; atendió con celo a la mejora del arbolado, disponiendo la formación de un hermoso vivero, orillas del Manzanares; hizo construir algunas fuentes, y protegió el ensayo de alumbrado por el gas, que por entonces no pasó de ensayo. -Pero la verdadera época de reforma en todos los ramos de la administración municipal de esta villa data indudablemente de 1834 y 35, en tiempo de los nuevos Ayuntamientos, y sobre todo, del celoso corregidor don Joaquín Vizcaíno, marqués viudo de Pontejos.