Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante Esto diciendo, nos dimos a luz por las pacíficas calles, donde sólo encontrábamos a tales horas cual o cual lechero o buñolera, que preparaban con sus expeditos manjares el camino de la tienda de la esquina, que acababa de abrirse, y cuyo amo enjuagaba ya las copas del aguardiente.
La campana de una iglesia inmediata nos recordó que la primera obligación era la de oír misa; entramos en el templo; su inmensidad y silencio inspiraban recogimiento y devoción; el sonido de la campanilla; los trémulos pasos de algún anciano; la tos de algún otro escondido en las capillas; los fuertes golpes de pecho de un mozo, o el silbado rezo de una anciana sentada en el suelo, eran los únicos objetos que alteraban tal vez aquella sublime tranquilidad; y penetrado por ella, no pude menos de comparar tal espectáculo con el que algunas horas después ofrecería el mismo templo, henchido de gentes de todos sexos y condiciones, mezclados sin distinción, y más ocupados en ostentar sus gracias y sus adornos que en la contemplación del acto religioso.