Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante »Ya he dicho a V. que mi casa era inaccesible a los pretendientes que la belleza y buena dote de mi hija podrían suscitar; sin embargo, el amor y el interés fueron bastante móvil para hacer que algunos (y por cierto no despreciables) me hicieran proposiciones por medio de mis amigos; pero mi contestación se reducía siempre a decir que mi hija era muy niña y no perdía tiempo (y a la verdad que esto último era demasiado cierto), con lo cual todos quedaban despedidos y yo satisfecho de mi precaución. El cielo, sin embargo, me reservaba el castigo de mi confianza, y aún no sé si diga de mi manía.
»Yo tenía, por mis pecados, un pleito pendiente, de cuyo estado venía a darme parte alguna vez mi procurador don Simón Papirolario, el cual solía traer consigo, para llevar los autos, a su escribiente Frasquito, mozo despierto y hablador; éste, con toda intención, encontraba siempre el medio de empeñarme en disputas con su principal, mientras iba él a la cocina o a la pieza de labor a beber agua o a encender el cigarro, y… ¿lo creerá usted, señor observador?… Pues tal ha sido el disfraz que tomó el amor para rendir el corazón de mi hija; con éste trastornó su cabeza, inspirándola una pasión frenética, y éste, en fin, es el que, a consecuencia de una larga serie de disgustos, de males y contiendas, tengo que consentir, como yerno mío, después de haber despreciado tan ventajosos partidos. ¡Un escribiente de procurador!…