Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante - DÃgolo - me contestó el vecino con una sonrisa (y aquà se precipitó a alcanzar con los labios una casi deshecha sopa que desde la mano, por un efecto de su gravedad querÃa volver a la jÃcara)-, dÃgolo por la escena que acabo de tener con mi sobrino. -¿Y se puede saber cuál es la escena?
- Óigala usted.
- Este joven, a quien usted conoce por sus finos modales, nobles sentimientos, y por la fogosidad propia de sus veinte y dos años, tiene al teatro una afición que me da que temer algunas veces, aunque por otro lado no dejo de admirar su extraordinaria habilidad; asà que, siempre que le sorprendo en su cuarto representando solo, y después de haberle escuchado un rato con admiración, no dejo de entrar con muy mal gesto a distraerle y aun regañarle.
DÃas pasados me manifestó que una reunión de amigos habÃan determinado ejecutar en este Carnaval una comedia casera, y al principio me opuse a su entrada en ella; pero acordándome luego que yo habÃa hecho lo mismo a su edad, hube de ceder, convencido de las cualidades que adornaban a todos los de la reunión, de la inocencia del objeto, y de la inutilidad de resistir a los esfuerzos de mi sobrino. La sociedad recibió con entusiasmo mi condescendencia, y queriendo dar una prueba plena de su agradecimiento, resolvió nemine discrepante (rÃase V. un poco, amigo mÃo), nombrarme su presidente.