Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante «No lo extraño (me decÃa el descansado caballero); yo soy un bañador veterano, que heredé esta costumbre de mi padre, que era de Valencia, y asà qué conozco por menor todos los establecimientos de Madrid, y podrÃa escribir la historia de su fundación. FigurarÃan en ella en primera lÃnea los que V. visitó esta mañana, que se abrieron durante mi juventud, con gran asombro de nuestra población, acostumbrada hasta allà a bajar por sendos nueve dÃas a sumergirse en el frÃo y seco Manzanares, bajo las casillas de estera que hoy han quedado únicamente como patrimonio de las modistas y artesanos; dirÃale también algo del famoso Berete y de su célebre casa en la plazuela de Lavapiés, y de la concurrencia que supo atraer a su puerta, nunca desocupada en aquel tiempo de calesines y simones peseteros, y hoy reducida al privilegio de refrescar por la módica suma de cinco reales las exterioridades de las abonadas de la calle de la Comadre o del rollizo tabernero del contorno. Todos los baños públicos de Madrid pasarÃan mi revista de inspección; los de la calle de la Flora, limpios, aunque mezquinos; los cesantes de la Victoria, en la Puerta del Sol; los antiguos de Santa Bárbara, que pretenden curar todas las enfermedades y otras muchas más; los vecinos de Oriente, más abajo de éstos, que fueron los primeros que dieron a conocer en Madrid el verdadero gusto y comodidad de estas casas; las suntuosas pilas romanas de la puerta del Conde-Duque, para el servicio sin duda de los vecinos de Hortaleza o Fuencarral; éstos, en fin, en que estamos, que, según mi corto saber y entender, son los mejores, y que han tenido la prerogativa de fijar mi thermophila persona».