Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante
Panorama matritense_ obras jocosas y satiricas de El Curioso Parlante A este punto, ya creí yo poder terciar en la conversación y preguntar a entrambos cuándo podríamos empezar nuestra contrata. -Ahora mismo, contestó D. Pascual: por de pronto ya tenemos dama. -Fáltanos, sin embargo el galán, a menos que V… -Al galán (replicó Narcisa), le hallarán VV. con todos los demás compañeros en la plazuela de Santa Ana; hablándole a V. con franqueza (añadió en voz baja a D. Pascual), él no es gran cosa, pero… -Lo demás de la explicación no lo pude oír. Levantose de allí a un momento mi amigo, y despidiéndonos de Narcisa emprendimos la marcha hacia la plazuela.
Hervía ésta en corrillos en el punto en que la pisamos. Hombres de todas edades, trajes y cataduras, corrían, se agitaban, se reunían, se separaban, hablaban a voces, hablaban en secreto, y de esta mezcla, de esta actividad, resultaba un espectáculo singular; aquí un grupo de cuatro, vestido, cuál con pantalón de verano, casaquilla gris y gorrita francesa; cuál con su gran capa color de corteza y sombrero calañés, trataban de formar una compañía bajo la bandera de uno de levita blanca, a quien todos agasajaban y perseguían; más allá se disolvía estrepitosamente otra; de un lado se cerraba un ajuste, y ambos contrayentes corrían a firmarlo al inmediato café de Venecia; del otro se armaba una disputa entre dos interlocutores sobre su mérito respectivo.