El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Si no me he engañado, he tenido la sensación de que alguien subía las escaleras detrás de mí a una cierta distancia con la intención de visitarme, ahora debe estar en el último tramo de escaleras.
Ahora dobla la esquina, donde tiene su vivienda el archivero Schemajah Hillel, y pasa de las gastadas baldosas al pasillo del piso superior revestido de ladrillos rojos.
Tantea a lo largo de la pared, y ahora, precisamente ahora, deletreando con esfuerzo, lee mi nombre en el letrero de la puerta.
Y yo me situé en el centro de la habitación y miré hacia la entrada.
Entonces se abrió la puerta y el entró.
Avanzó sólo unos pasos hacia mí y ni se quitó el sombrero ni dijo una palabra de saludo.
Así se comporta cuando está en casa, sentí yo, y encontré del todo evidente que actuara de ésa y no de otra manera.
Se llevó la mano al bolsillo y sacó un libro.
Hojeó largo tiempo en él.
La encuadernación del libro era de metal y las cavidades en forma de rosetas y sellos estaban rellenas de esmalte y pequeñas piedras. Por fin había encontrado el pasaje que buscaba y lo señaló.
El capítulo se llamaba “Ibbur”, «la fecundación de almas», descifré.