El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Un día gris, ciego.
Había dormido hasta bien entrada la mañana, sin sueños, inconsciente, como un muerto en vida.
Mi vieja sirvienta no había venido o había olvidado caldear la casa.
Cenizas frías en la estufa.
Polvo en los muebles.
El suelo sin barrer.
Fui de un lado a otro tiritando.
Un olor repugnante a aguardiente invadía la habitación. Mi abrigo y mi traje apestaban a humo de tabaco.
Abrí la ventana, la volví a cerrar: el hálito frío y sucio de la calle era insoportable.
Gorriones con las plumas empapadas se posaban, inmóviles, en los canalones.
Allá donde mirara: un tedio descolorido.
Todo en mí estaba roto, desgarrado.
El cojín de la butaca… ¡qué raído estaba! Las crines del relleno se salían por los bordes.
Había que enviarlo a tapizar… ¡bah, que se quedara así! El tiempo de una tediosa vida y todo acabaría siendo basura.
¡Y allí, qué cachivache de tan mal gusto y tan inútil, y esos andrajos con cordones en la ventana!
¿Por qué no hacía una cuerda con ellos y me ahorcaba?
