El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] Le propuse que tomáramos un coche.
—¡Nada de eso!
Fuimos a la comisarÃa.
Un gendarme me llevó hasta una puerta.
ALOIS OTSCHIN
Comisario de policÃa
leà en una placa de porcelana.
—Puede entrar —dijo el gendarme.
Dos escritorios sucios cubiertos con montañas de papeles estaban uno frente a otro.
En medio un par de sillas desvencijadas.
Un retrato del Káiser en la pared.
En la ventana una pecera con peces dorados.
Nada más en la habitación.
Un pie zambo y a su lado una gruesa zapatilla de fieltro bajo un pantalón gris deshilachado tras el pupitre izquierdo.
Oà un murmullo. Alguien susurró un par de palabras en checo y poco después apareció el señor comisario desde el escritorio derecho y se plantó ante mÃ.
Era un hombre pequeño con bigote gris y tenÃa la extraña costumbre de arrufar antes de comenzar a hablar, como quien mira la cegadora luz del sol.
Al mismo tiempo guiñaba los ojos tras las gafas, lo que le daba la expresión de una terrible vileza.