El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] A mi pregunta de qué fecha era —el sol brillaba con el mismo calor que en pleno verano, y el árbol mustio habÃa sacado un par de yemas— el vigilante calló al principio, pero luego me susurró que estábamos a quince de mayo. En realidad no podÃa decirlo, pues estaba prohibido hablar con los presos… sobre todo se debÃa mantener en la oscuridad acerca de la fecha a aquellos que aún no habÃan confesado.
Ya llevaba tres meses en la cárcel, ¡y aún ninguna noticia del mundo exterior!
Cuando se hacÃa de noche llegaban lejanos tonos de un piano a través de la ventana enrejada, que ahora estaba abierta en los dÃas cálidos.
Me dijo un presidiario que la hija del furriel tocaba abajo.
Soñaba con Miriam noche y dÃa.
¿Cómo le irÃa?
A veces tenÃa la consoladora sensación de que mis pensamientos habÃan llegado hasta ella y estaban en su cama, mientras ella dormÃa, y ponÃan su mano aliviadora sobre su frente.
En momentos de desconsuelo, sin embargo, cuando se llevaban a interrogar a uno tras otro de mis compañeros de celda, y me quedaba solo, me estrangulaba un miedo sofocante de que ya hacÃa tiempo que estaba muerta.
