El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias]
El Golem [Trad. Jose Rafael Hernandez Arias] —Prepárese también, señor conde —el incendiario me ofreció la mano con espÃritu de camaraderÃa—, pronto le sacarán también a usted. Y si no tiene dinero, pregunte en el Loisitschek por el negro Vóssatka. ¡Allà me conocen todas las mujeres! Hasta entonces, señor conde. Ha sido un placer.
Aún se encontraba en la puerta cuando el vigilante hizo entrar a otro preso. Al primer vistazo reconocà en él al tipo grosero con la gorra de soldado que una vez estuvo junto a mà cuando llovÃa bajo el portal de la calle Hahnpass. ¡Una alegre sorpresa! Tal vez supiera algo sobre Hillel y Zwakh y todos los demás. Quise comenzar enseguida a preguntarle, pero para mi asombro se llevó el dedo a la boca con un gesto enigmático y me indicó que debÃa mantenerme en silencio.
Sólo cuando cerraron la puerta desde fuera y se oyeron los pasos del vigilante por el corredor, cobró vida.
Sentà palpitaciones por la excitación.
¿Qué podÃa significar eso?
¿Me conocÃa, y, en ese caso, qué querÃa?
Lo primero que hizo fue sentarse y quitarse una bota.