El rostro verde
El rostro verde El primer acto de Sephardi, la mañana siguiente a su visita a Hilversum, consistió en ir a ver al psiquiatra Debrouwer para informarse sobre el caso de Lázaro Eidotter.
Estaba demasiado convencido de la inocencia del viejo judío como para no sentirse obligado a intervenir en favor de su correligionario, más en cuanto que el doctor Debrouwer pasaba por ser un alienista extremadamente mediocre y de diagnóstico poco seguro.
Aunque Sephardi sólo había visto a Eidotter una vez en su vida, sentía gran simpatía por él.
El sólo hecho de que formara parte de un círculo de místicos cristianos siendo judío, permitía suponer que era un Chassid cabalístico, y todo lo referente a esta extraña secta judía le interesaba en el mayor grado.
* * *
No se había equivocado al suponer que el psiquiatra emitiría un juicio totalmente erróneo. Apenas había expresado su convicción de que Eidotter era inocente y de que sus confesiones se explicaban por un ataque de histeria, cuando fue interrumpido por el doctor Debrouwer, cuyo exterior delataba al pseudocientífico de cabeza hueca:
—El examen no ha revelado ninguna anomalía. Sólo lo tengo en observación desde ayer, pero está claro que no hay ningún síntoma patológico.