La Esclavitud femenina
La Esclavitud femenina —¡Cuán fácil y tentadora es para el varón la autolatrÃa! Los hombres y las clases privilegiadas han sido asà siempre. Cuanto más se desciende en la escala social de la humanidad, más ferviente es este culto, sobre todo en los que ni se elevan ni pueden elevarse sino por cima de una desgraciada mujer y unos débiles niños. De todas las enfermedades humanas, ésta es la más común; la filosofÃa y la religión, en lugar de combatirla, llegan a fomentarla con mercenaria complacencia; nada se opone a ella sino el sentimiento de igualdad de los seres humanos, que late en el fondo del cristianismo, pero que el cristianismo no logrará sacar a luz y triunfante, mientras sancione instituciones basadas en la soberanÃa arbitraria de un miembro de la humanidad sobre otro.