La Esclavitud femenina
La Esclavitud femenina Al presente, las capacidades y aptitudes escasean, la oferta de sujetos aptos es totalmente inferior a la demanda; hay penuria de sujetos dispuestos a desempeñar bien cargos que exigen gran destreza, y no creo que debamos permitirnos el lujo de arrinconar la mitad de las aptitudes rechazando las que brinda la mujer. Cierto que esta mitad no se pierde del todo. Gran parte está dedicada, y seguirá estándolo, al gobierno de la casa y a algunas ocupaciones más, que ya son accesibles a la mujer; el resto se beneficia indirectamente, en mucha parte en forma de influencia personal de una mujer sobre un hombre. Pero estas ganancias son excepcionales, su alcance extremadamente limitado; y si tendrÃamos que restarlas de la suma de potencia nueva que el mundo adquirirÃa con el desestanco de la mitad del entendimiento humano, por otro lado hay que sumar con el total el beneficio del estÃmulo que activarÃa, por la competencia, el ingenio del varón, o, para servirme de una expresión más exacta, por la necesidad que se le impondrÃa de merecer el mejor puesto antes de obtenerle. Este gran incremento del poder intelectual de la especie y de la suma de inteligencia disponible para la hábil gestión de los negocios resultarÃa, en parte, de la educación más rica y completa de las facultades intelectuales de la mujer, perfeccionadas parà passu con las del hombre; mediante lo cual serÃan las mujeres tan capaces para entender de comercio, polÃtica y altas cuestiones de filosofÃa, como los hombres de su misma categorÃa social. AsÃ, el corto número de personas que componen la flor y nata de ambos sexos y son capaces, no solamente de comprender los actos y pensamientos ajenos, sino de pensar y de hacer por cuenta propia algo digno de atención, encontrarÃa facilidad para beneficiar sus felices disposiciones y les sacarÃan todo el jugo. La extensión de la esfera de actividad de las mujeres producirÃa el excelente resultado de elevar su educación al nivel de la del hombre y hacer partÃcipe de su mejoramiento a todo el género humano. Y dejando a un lado la utilidad: con sólo remover la barrera, difundirÃamos una altÃsima enseñanza.