La Esclavitud femenina
La Esclavitud femenina No sólo aumentarÃa el número de las personas de talento aptas para el manejo de los negocios humanos (y no andamos tan sobrados de ellas en el actual rebajamiento de caracteres e invasión de las medianÃas, que podamos prescindir del contingente que aportarÃa la mujer), sino que la opinión femenina tendrÃa influencia de mejoramiento, más aún que influencia de incremento, sobre el conjunto de los sentimientos y de las creencias del hombre. Digo mejoramiento en vez de incremento, porque la influencia general de las mujeres sobre el conjunto de la opinión, ha sido siempre considerable, o por lo menos se ve que lo fue desde los primeros tiempos de la historia. La influencia de las madres en la formación del carácter de sus hijos y el deseo de los muchachos de lucirse ante las mocitas, han ejercido en todas partes, y desde que hay memoria, acción fortÃsima sobre el carácter masculino, apresurando los más trascendentales progresos de la civilización. Ya en la época en que florecÃa Homero reconoció la Musa este poderoso móvil y lo cantó en versos bellÃsimos. Por algo dijo Coriolano:
«………………
¡Oh mujeres!
¡Oh, con cuántas prontitudes
Vuestra voz en nuestros pechos
El bien y el mal introduce!
………………»