Historia de un pepe
Historia de un pepe 
Preparativos para la fiesta.
El ojo del jugador
Media hora hacía que el capitán Matamoros estaba tendido en tierra, brotando sangre de la tremenda estocada que le había dado el desconocido, cuando acertó a pasar una patrulla, y viendo el cuerpo de aquel hombre, que parecía muerto, acercóse el cabo a examinarlo. Vio que aunque privado de conocimiento, aún respiraba, y no tardó en reconocer al maestro de armas, que fue inmediatamente trasladado a su casa.
Fácilmente puede el lector imaginar cuál fue el espanto y la aflicción de Rosalía, al ver a su padre luchando entre la vida y la muerte. Pasó cinco días en aquella situación; pero asistido por uno de los más hábiles cirujanos de la ciudad, se le declaró al fin fuera de peligro.
