Historia de un pepe
Historia de un pepe 
Explicaciones.
Una elección de alcalde
Los secretos han ido descubriéndose; no repentinamente y todos a la vez, sino uno en pos de otro y siguiendo el procedimiento gradual que emplean comúnmente los acontecimientos de la vida. Sabemos ya quién es la mujer encerrada en casa del escribano Martínez de Pedrera; conocemos las circunstancias que originaron su prisión y no ignoramos quiénes son los padres del héroe de esta historia. La identidad de don Juan de Montejo y el bandido Pie de lana está descubierta. Falta únicamente que usando de nuestro derecho de historiógrafos, agreguemos algunas explicaciones a la relación de doña Catalina de Urdaneche.
Como ha podido comprenderse, don Juan no amó nunca verdaderamente a aquella joven, a quien sedujo por uno de esos caprichos que no son raros en hombres de su carácter. Tampoco tuvo al principio afecto alguno por el niño, y vio con la más fría indiferencia que la pobre madre, horrorizada al saber que era hijo del jefe de una cuadrilla de ladrones y asesinos, resolviera exponerlo a las puertas de la casa de alguna familia principal y rica. No le estorbó, pues, que llevara a cabo aquella resolución, en la madrugada del 28 de diciembre de 1792, cuando la fue siguiendo y vio que dejaba al recién nacido a la puerta de Fernández de Córdoba.
