Historia de un pepe
Historia de un pepe El 7 de enero de 1823 atacó Filísola una de las fortificaciones exteriores de San Salvador. Gabriel, con dos compañías de su cuerpo, dio una brillante carga, que decidió de la jornada. «Bravo, coronel, le gritó el general. Usted nos ha dado la victoria». Gabriel se volvió para saludar a su jefe, y en aquel momento, una bala disparada de las trincheras, atravesó la cabeza del heroico joven, que cayó con la muerte pintada en el semblante. Filísola se apeó del caballo, puso una rodilla en tierra y levantando el cuerpo de Gabriel, lo sostuvo hasta que expiró. Una humilde sepultura, señalada con una tosca cruz, guardó los restos mortales de Gabriel Bermúdez. En 1828, Antonio, hermano de Rosalía, fue a exhumar los restos de Gabriel, y pudo encontrarlos, merced a las indicaciones, muy precisas, que Filísola había dado a la viuda, cuando regresó de la campaña del año 23.