La hija del Adelantado
La hija del Adelantado Sinacam y Sequechul sufrieron la muerte con la misma entereza que habían mostrado desde que se les notificó la sentencia. El 15, en medio de un gran concurso de gente, subieron al patíbulo los Reyes de los kachiqueles y los quichees, que murieron como paganos, no habiendo querido abjurar sus falsas creencias, a pesar de las exhortaciones de los buenos religiosos que los visitaron en sus últimos días. Después de la ejecución de aquellos desgraciados monarcas, el Adelantado se puso al frente de sus tropas y salió de la ciudad, recorriendo los cacicazgos comprometidos en la conspiración, según la relación confidencial hecha por Peraza a Agustina Córdova, y que oyó el Secretario Robledo. Los diez y siete príncipes de aquellos pueblos sufrieron todos la misma suerte que cupo a los Reyes kachiquel y quiché; murieron ahorcados por orden del Gobernador, que regresó a Guatemala, después de aquella terrible ejecución, que sabemos por el manuscrito interesante del príncipe Don Francisco Hernández Arana Xahila, pues los cronistas guardan silencio sobre aquel suceso, y aun niegan la muerte de Sinacam y Sequechul, diciendo que el Adelantado los llevó consigo en la expedición que verificó a poco tiempo, agregando, si la especie harto significativa de que no se volvió a saber más de ellos.