La hija del Adelantado
La hija del Adelantado —¡Bendito sea el Dios misericordioso que hace luzca al fin la verdad, libre de las sombras del engaño y asegura el triunfo de la inocencia!
—Y bendito, añadió con voz grave, cuando perdona al pecador arrepentido, que repara en cuanto le es posible el mal que ha podido causar.
—¡SÃ, padre mÃo, dijo doña Leonor, bendito sea el Dios que perdona! Yo también, agregó, yo también perdono y deseo el eterno descanso a la que tuvo la desgracia de ofenderme.
Dicho esto, doña Leonor inclinó la cabeza ante el religioso, que levantando la mano derecha sobre la frente de la joven, pronunció estas pocas y expresivas palabras:
—Dios os bendiga, hija mÃa; y salió del Palacio del Gobernador.