Areopagitica
Areopagitica Por ello, la Sociedad Interamericana de Prensa cree que reeditar la Areopagítica significa continuar pugnando por este ideal. En épocas como la nuestra, en que los enemigos de la verdad no reparan en asesinar a periodistas con tal de que la ciudadanía no sepa lo que ocurre, vale la pena recurrir a Milton cuando sostiene que “matar a un buen libro es casi matar a un buen hombre”. “Quien a un hombre mata quita la vida a una criatura racional, imagen de Dios; pero quien destruye un buen libro, mata la razón misma, mata la imagen de Dios.” Quien mata un periodista —podemos sostener parafraseando a Milton— no sólo quita la vida a una criatura racional, sino que lo que busca es matar la razón, destruir y eliminar el derecho y la libertad de todos y cada uno de los ciudadanos a buscar, recibir y difundir información, a saber todo lo que pasa y a expresarse libremente. Advertía Milton a los parlamentarios ingleses: “Nadie dejará de discernir la sutileza de este móvil político y quienes sean sus arbitradores: mientras los obispos eran acosados hasta su caída, todas las prensas debían trabajar expeditas: tal era el mayorazgo y privilegio del pueblo en la época del parlamento, tal el nuevo amanecer. Pero abrogados ya los obispos y obrado hueco en la Iglesia, como si nuestra Reforma sólo buscara abrir paso hacia aquellos sitios para otras gentes, al amparo de un nombre distinto, las artes episcopales volvieron a echar pimpollos, la redoma de la verdad no hubo de verter más aceite, la libertad de la prensa hubo de ser otra vez sojuzgada por la comisión prelacial de los veinte, se vio anulado el privilegio de los pueblos, y, lo que es peor, la libertad del saber vino a gañir todavía en sus antiguas cadenas: y todo ello mientras aún estaba el parlamento en funciones”. Nada hay de nuevo, cuántas veces vemos en nuestros países a políticos que en la oposición son los máximos defensores de la libertad de prensa para, toda vez que se ha obtenido el poder, transformarse en los máximos críticos y enemigos de esa libertad. Conviene hacer notar estas actitudes y contribuir a “discernir la sutileza de este móvil político…”