El paraíso perdido
El paraíso perdido Paraíso perdido y Paraíso recuperado son el intento desesperado de John Milton de probar que Dios no es el Diablo. Al estilo del Libro de Job en sus acusaciones, las épicas mayor y menor de Milton son un modo de incriminar y rechazar al dios imaginado en términos de poder militar y monárquico. Para Milton, Dios no es el Diablo pero, al ser concebido en términos de realeza humana y de deseos demasiado humanos de poder y de gloria, Dios, escandalosa y blasfemamente, ha resultado casi indistinguible del Diablo. Milton establece este punto haciendo del Padre en Paraíso perdido su sublime versión artística de la execrable tendencia a concebir a Dios en términos satánicos. El Padre no es en Milton la ilustración de cómo es Dios, sino la crítica mordaz del modo en que, demasiado a menudo, Dios es imaginado… Milton escribe para re-imaginarse a Dios […]. [Su] poesía y prosa conjuntamente indican que lo que Milton intenta en su épica es algo mucho más radical que la defensa de una deidad personal. En Paraíso perdido y Paraíso recuperado, Milton está escribiendo un Eikonoclastes destinado a destruir, no la imagen del rey, sino la imagen del Rey. Al «justificar los caminos de Dios ante los hombres», Milton lucha por destruir la imagen de ese Dios que él presenta en la forma del Padre mientras, simultáneamente, establece las bases de una nueva imagen, concebida en términos del Hijo[36].