El paraíso perdido
El paraíso perdido Que el tiempo o la moción, mas al oído humano
No se puede sin proceso oral contárselos,
Contárselos según noción terrena.
Triunfo grande hubo y júbilo en los Cielos
Cuando esto declaró la Omnipotente Voluntad;
Cantaron glorias al Más Alto, buena voluntad
A los futuros hombres, paz en sus moradas;
Gloria a ese cuya justa ira vengadora
Arrojara a los infieles de su vista
Y de las mansiones de los justos; a él
Gloria y alabanza, cuya ciencia ha ordenado
Bien crear del mal, y en vez
De Espíritus malignos raza superior llevar
A su vacante espacio, difundiendo desde allí
Su bien a mundos y eras infinitas.
Así cantaron los angélicos Jerarcas; entre tanto el Hijo,
En su gran expedición, ahora apareció
Ceñido por la omnipotencia, coronándole fulgor
De majestad divina, de sapiencia y de amor
Inmensos, y con todo el Padre en él fulgiendo.
Alrededor del Carro innúmeros fluían
Serafines y Querubes, Potestades, Tronos
Y Virtudes, los Espíritus alados, los alados carros,
De los arsenales del Señor, en donde hay de antiguo,