El paraíso perdido
El paraíso perdido Y por la propia, lo circundan con diversa danza?
De sus errancias, ahora altas, ahora bajas, luego ocultas,
Progresivas o retrógradas, o detenidas,
Seis ves tú[261], pero ¿y si séptimo con ellas
Al planeta Tierra, que tan fijo se diría,
Insensiblemente mueven tres mociones varias?[262]
Si no, a esferas diferentes se las has de atribuir,
Movidas a la inversa con transversos ángulos;
O bien al Sol ahorrarle su labor, y a la veloz
Girándula, nocturna y diurnal[263], oculta,
Se presume, más allá de las estrellas, rueda
De la noche y día; que no pide ser supuesta
Si la Tierra, industriosa por sí misma, caza el día
En su viaje al este, y con su lado opuesto
Al solar influjo encuentra noche, luminosa en tanto
Su otra cara por los rayos. ¿Y si esa luz
Enviada por la Tierra a través del aire vasto y claro,
Fuese a la terrena Luna como estrella
Que le prende el día, igual que por la noche