El paraíso perdido
El paraíso perdido Les permitan disfrutar; pues dará la tierra entonces
Más que suficiente, por poner a prueba la templanza.
Todos ya degenerados, todos depravados,
La justicia y la templanza, fe y verdad olvidarán;
Excepto un hombre[369], que, único hijo de la luz
En era tenebrosa, contra todo ejemplo,
Contra toda seducción, costumbre, cólera
De un mundo, sin temor de burla o de reproche,
O aun violencia, de sus pérfidos caminos
Les dará advertencia y ante ellos expondrá
La rectitud y sus senderos —cuánto más seguros
Y de paz cubiertos— anunciando la ira por llegar
A causa de su obstinación; y de ellos
Volverá injuriado, mas en él verá el Señor
Al único hombre justo. Y por orden suya
Construirá un Arca prodigiosa, como viste,
Por salvarse él mismo y su familia, entre todo
Un mundo consagrado al desastre universal.
Tan pronto él, con los hombres y las bestias
Destinados a vivir se alojen en el arca
Y queden resguardados, toda catarata