El paraíso perdido
El paraíso perdido Que el Señor le mostrará, gestando de él
Un pueblo poderoso y vertiendo sobre él
Su bendición de modo tal que en su semilla
Todas las naciones se bendigan. Cumple él
Sin saber la tierra a la que va, mas creyendo firme.
Veo yo (tú no puedes) con qué fe sus dioses
Abandona, sus amigos, su país natal,
Ur de Caldea, atravesando ahora el vado
Hacia Harán: tras él, cortejo atropellado
De boyadas y rebaños y copiosa servidumbre.
No camina pobre, mas confía todas sus riquezas
Al Señor, que lo ha llamado a país desconocido.
Canaán alcanza ahora y sus tiendas veo ya
Plantadas por Siquem, los llanos vecinales
De Moreh: ahí recibe por promesa el don
De todas estas tierras para su progenie:
De Hamat al norte hasta el sur desértico
(A cosas doy su nombre que les falta todavía),
De Hermón al este hasta el mar occidental,
El monte Hermón, el mar aquel, míralos,
Según los muestro, en perspectiva: en la orilla,
El Carmelo; la corriente allí de doble fuente,
El Jordán, auténtica frontera al este; mas sus hijos