El paraíso perdido
El paraíso perdido [17] Recuérdese que el libro que desempeña la función formativa más importante de la consciencia del Engendro es precisamente Paraíso perdido: «Lo leí […] como historia verídica. Excitó cada emoción de pasmo y sobrecogimiento que el cuadro de un Dios omnipotente luchando contra sus criaturas es capaz de excitar. A menudo referí a mí mismo las diversas situaciones, sorprendido por su similitud conmigo. Como Adán, yo, aparentemente, no me hallaba unido por vínculo alguno a ningún otro ser existente; pero su estado era muy diferente del mío en todos los aspectos […] Muchas veces consideré a Satán un emblema más adecuado de mi condición; pues a menudo, al igual que él, cuando veía la dicha de mis protectores, la amarga hiel de la envidia se alzaba dentro de mí» (Mary Shelley, Frankenstein, ed. de M. K. Joseph, Oxford, Oxford University Press, 1980, p. 129. <<
[18] Idem, ibídem, p. 130 (las cursivas son del original). <<
[19] «Libro III», vv. 93-117, pp. 161-163. <<
[20] «Libro V», v. 573. <<
[21] Cf. «Libro V», vv. 486-490; «Libro VI», vv. 41-43; «Libro IX», vv. 351-352; «Libro IX», w. 654; «Libro XII», vv. 84-85, etc. <<